Yo digo Pedro P. San Martín

Los males que afectan a Casillas

Actualizado a

Noticias relacionadas

No es intención de uno convertirse en tábano picajoso. Pero hay que decirlo todo sobre esta Gira galáctica y resulta que algo falla por el nudo más seguro: Iker Casillas. El chaval no anda fino. Ya no sólo ese horrible uniforme butano le afea, sino también muchas de sus intervenciones, inseguras, lentas, sin chispa. Ayer se medio comió un gol, pero ya no es sólo el gol, sino otros detalles a los que no acostumbra los que provocan cierta alarma entre sus incondicionales. Iker no está centrado, esperemos que sea algo pasajero. Ahora bien, si pensamos mal encontramos suficientes razones para imaginar que en su cabeza hay cortocircuitos. Unas son conocidas: una novia de estreno y un contrato sin firmar. Y otra es más oscura: el despido en junio de Amieiro (su maestro) y la contratación sorpresa de Jaro para ocupar ese puesto.

Centrémonos en este último asunto. Todavía no me han contado bien en el Real Madrid ni he leído en sitio alguno la justificación decisiva para el despido de Amieiro, el hombre que forjó a Casillas y ha creado una escuela de buenos porteros en el club blanco. Iker tampoco lo entiende y se quedó muy afectado el día que su hombre de confianza tuvo que salir por la puerta de atrás. Dicen, se comenta, que su mala relación con César tuvo algo que ver. No dispongo de pruebas. Lo que sí es una evidencia es que Iker va a tener que rehacer su estilo de preparación con Pedro Jaro (al que ya conoce por su trabajo como entrenador de porteros de la Selección Nacional, ya sea para bien o para mal) y que en esta Gira el superguardameta demuestra con su baja forma actual que en su conciencia algo se está agitando peligrosamente.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados