A pesar de todo iremos a La Peineta
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Cuando comencé a sobreponerme del varapalo anímico que ha supuesto la elección de Londres como sede de los Juegos del 2012, me dio por pensar en si la decisión del COI, marginando injustamente a Madrid, serviría para enterrar o al menos postergar la decisión de trasladarnos a La Peineta. Las cavilaciones me duraron poco. En El Larguero, el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón dejaba claro que el proyecto para conseguir que Madrid sea olímpico sigue adelante. Esto significa que las obras de La Peineta pueden ralentizarse, pero sólo eso. En ningún caso se paralizarán. Puede que no abandonemos el Vicente Calderón en la fecha inicialmente prevista, el año 2007, pero no tengan ninguna duda de que terminaremos por irnos. Es cuestión únicamente de tiempo. Las obras del futuro estadio olímpico es lógico que desde ahora lleven un ritmo más pausado.
En ese tiempo, el club y el Ayuntamiento deberán alcanzar un acuerdo definitivo que satisfaga a ambas partes.Ahora que nuevos métodos parecen imponerse, sería deseable que tanto socios como aficionados sepan en todo momento y con detalle la marcha de las negociaciones y que una decisión tan traumática para esta institución (en esta vida no todo se mueve por intereses económicos) se haga con el consenso de la mayoría de la masa social rojiblanca. Estoy convencido de que si se obra con la necesaria transparencia, los aficionados, aunque a regañadientes, aceptaremos la decisión final. Amamos tanto a estos colores que entenderíamos cualquier medida que sirva para beneficiar a esta entidad. Y solamente a esta entidad.



