Vaya peligro...

Piterman nos quiere hacer comulgar con ruedas de molino. Comparar el esquema vitoriano con el Manchester no es del todo real. Bien está la vocación del trabajo especializado y de la referencia del modelo americano. En la NBA, por ejemplo, un entrenador jefe cuenta, incluso en el banquillo durante los partidos, con un técnico especializado en defensa, otro en ataque estático, otro en el aspecto físico, otro en el seguimiento de rivales, otro en la recuperación de jugadores y así sucesivamente. Pero a nadie escapa que el modelo propugnado por Piterman, más que práctico en sí, lo que pretende es volver a colocar al presidente al frente de todos los guisos. Ejercerá como primer accionista, responsable de asuntos económicos y sociales, mánager deportivo, técnico en la sombra y portavoz del club. Y con los precedentes del año pasado y su caprichosa ley del silencio sólo se me ocurre una reflexión: Vaya peligro...



