Yo digo Iñako Díaz-Guerra

El lifting del nuevo Atleti

Iñako Díaz-Guerra
Actualizado a

Noticias relacionadas

Se planta en medio del campo como si su presencia allí fuera casual. La gorrilla blanca y ese inconfundible pelo de sabio despistado le dan aspecto de personaje de dibujos animados. Habla lo justo (que es poco), no hace ni un aspaviento y no sube el tono. De cuando en cuando, toma notas en su libreta, tan ensimismado que uno no sabe si es un entrenador de fútbol o un ornitólogo que ha visto un pájaro extrañísimo. Pues sí, ese hombrecillo se llama Carlos Bianchi, es uno de los mejores entrenadores del mundo y tiene toda la pinta de ir a sacar al Atlético del agujero en el que lleva años metido. No es una corazonada que surja de mí, es una seguridad que transmite él. Cada vez que abre la boca, se hace el silencio. Tanto respeto da un poco de miedo.

Y no se equivoquen, no es un técnico de sonrisa falsa y caramelos envenenados. Ese deleznable y habitual peloteo consistente en ganarse a la caseta con gestos vacuos para salvar el pescuezo. Va de cara y ayer mismo Contra, Sosa y Novo salieron de dudas. No cuentan desde el primer día. Si se quedan, respeto absoluto, pero el fútbol lo verán en casa. Y cuando tenga un once, apostará por él de forma casi inamovible. Lo ha hecho siempre. Sin embargo, sus suplentes siempre le veneran. Ni una queja y, tradicionalmente, pocos equipos han aprovechado sus cambios como los de Bianchi. Seriedad, carisma, profesionalidad, nada de populismo y carácter ganador. Ese es el nuevo camino del Atleti y no, no he bebido. Se acabó el vodevil. Suerte y que dure.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados