Estrellita, amante de la pela y tal

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Julio Baptista lleva tiempo lanzando mensajes en los que expresa que se siente infravalorado en el Sevilla, entendiéndose por infravalorado 'mal pagado'. Una cosa es su legítimo derecho a pedir lo que, considera, se ha ganado en el campo y otra, que demuestre tan poca consideración para con el equipo que le descubrió y le dio la oportunidad de demostrar que valía para ser internacional. Si el Sevilla no tuviera esa red de ojeadores capitaneada por Monchi y si su secretario técnico, Antonio Fernández, no se conociera Brasil de 'pé a pá' hoy, el señor Baptista, seguiría siendo un solemne desconocido que rezaría todos los días cinco rosarios y una salve para que un equipo de España, no necesariamente el Atlético de Madrid, le trajera a España pagándole 80 millones de las antiguas pesetas, eso que ahora le parece una 'bazofia' al señorito Baptista.
Baptista se ha equivocado. Se coló tres pueblos cuando se fue a tomar café a Marbella con Gil Marín y todos se las ingeniaron para que la fotito de marras saliera convenientemente reflejada y toda España recordara lo mal pagada que está la estrellita. La ha pifiado con tantas declaraciones donde loa las maravillas de una Liga como la inglesa, en pleno Centenario del equipo que le paga y muy bien, por cierto. En definitiva: Si Del Nido le ofrece el triple de lo que recibe y su respuesta es un 'no' como la Catedral de Sevilla, sólo hay dos opciones. O le gusta mucho la pela (que le gusta), o tiene por ahí un ofertón irrechazable (me temo que lo tiene). Y el Sevilla, ¿qué puede hacer cuando tiene a una figurita a disgusto? Lo mismo debería dejarle un año en la grada antes de hipotecarse económicamente, o tener un florero cabreado y admirador del Tío Gilito. ¡País!



