Yo digo Juan Mora

Nos ha entrado furor medallero

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Curiosa la relación que mantenemos con los Juegos Mediterráneos. Es una continua relación de amor y desamor. Según nos convenga. Al principio, allá por los años 50, nos interesó muchísimo, porque era la única competición en la que podíamos ganar medallas. Así lo vio Samaranch y se llevó los Juegos para Barcelona. De 10 medallas pasamos a 45. Un éxito. Ya éramos alguien. Al menos, cabeza de ratón. Si los Juegos Olímpicos nos venían grandes, los Mediterráneos se ajustaban a nuestro nivel, aunque casi siempre apareciéramos por detrás de franceses, italianos y yugoslavos, dependiendo de la importancia que éstos dieran a la competición. Hasta que llegaron los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

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El 92 supuso el paso de nuestro deporte a un escalón superior. Entonces los Mediterráneos se nos quedaron pequeños. Nuestros mejores deportistas comenzaron a menospreciarlos y se dio el caso curioso de que teniendo más campeones que nunca el número de medallas se redujo después de Barcelona 92.

Los Juegos Mediterráneos ya no importaban, eran competición menor y la atención que se les prestaba era mínima. No podía ser menos cuando en el medallero con quien nos pegábamos era con Turquía. Pero ahora vuelven a España y nos ha entrado el furor medallero. Italia ha sido ocho veces primera; Francia, cinco; España, nunca. Es la ocasión de ganar por primera vez a nuestros rivales naturales.

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