Yo digo Iñako Díaz-Guerra

El rombo, Ibagaza y lo irracional

Iñako Díaz-Guerra
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Odio el doble pivote. Me parece el gran lastre del fútbol moderno. Sí, ya me sé la cantinela de los técnicos sobre sus virtudes, pero no me la trago: es miedo. Un miedo que no ha cesado de ganar terreno: de un genio y un currito con criterio (Schuster-Vizcaíno) a dos bregadores (Luccin-Sosa), sin olvidar el trivote de Irureta. Y de remate, pasamos del 4-4-2 al 4-2-3-1, todos bien arropaditos y por aquí no pasa nadie. Un pestiño. Por eso creo en Bianchi. ¡Que vuelva el rombo y ahí nos las den todas! Con lo que ha sufrido, el Calderón aguantará mejor un 3-4 que el enésimo 0-0. Pero sin Riquelme el chiringuito amenaza con desmoronarse. Bianchi apuesta por el rombo si tiene un mediapunta de nivel, si no, doble pivote y regreso a la vulgar mayoría. Así que, señoras y señores, salvo fichaje sorpresa, estamos en manos de Ibagaza. ¿Les queda fe? A mí, sí. Pero como sé que el verano me confunde y no encuentro razones para justificarme, dejaré el tema aquí y esperaremos a que el tiempo nos responda.

Pasemos a lo personal. Bianchi no es amigo de sus jugadores, jamás les llama por su apodo o acorta sus nombres ("Si sus padres gastaron nueve meses en pensar uno, no voy usar yo otro"). Máximo respeto, familiaridad la justa. Sin embargo, todo el que ha pasado por sus manos le venera. Siempre he tenido problemas con la autoridad impuesta, el respeto no se lo merece el cargo sino la persona. Bianchi es líder sin intentarlo. Esos son los buenos. Observen el efecto que ha tenido en la deprimida afición. Llegó y volvieron a creer, olvidando que él no juega. Como es técnico y no mago, tanta fe es irracional: Lo sé, pero la lógica huyó del Atlético hace tanto tiempo, que no imagino un comienzo mejor. Soñemos, que es gratis.

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