Estado de optimismo en Riazor
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La presentación se anunciaba emotiva. El sentimental Lendoiro y el pasional Caparrós. Y el acto cumplió las expectativas. Allí se respiraba más felicidad que en 'La casa de la pradera'. A Caparrós le delataba su sonrisa desde que aterrizó en Alvedro el sábado: "¿No se me nota en la cara lo contento que estoy?". El técnico, más palangana que Benavente, lucía corbata roja y blanca. Se le derrama el sevillismo.
Lendoiro, por su parte, no cabía en sí. Hasta tres veces achuchó al utrerano ante la mirada del larguirucho Juan Maraver, que declinó protagonismo en el acto. Caparrós le regaló los oídos a su presidente: "La plantilla es competitiva. No hay prisa por fichar". El brillo de los achinados ojos de Lendoiro denotaba satisfacción. Un penúltimo abrazo. Queda instaurado el estado de optimismo.



