Yo digo Pedro P. San Martín

La afición espera 'algo' que enamore

Actualizado a

Noticias relacionadas

A estas alturas de temporada es difícil pedir al jugador más rapidez en los desplazamientos y más velocidad en el desmarque. Natural. Pero convendría que Luis consiguiera de sus chicos un último esfuerzo por agradar a la parroquia, buscando la victoria a través de una dinámica alegre, abierta, de tres toques para llegar, de pase largo en profundidad y de disparo desde lejos. Algunas de estas cualidades están próximas a conseguirse en la Selección, pero por una inercia inexplicable la curva de aceleración durante el partido es descendente y el juego termina aburriendo por previsible y plano. No llegar a la portería rival con soltura ayuda, por defecto, a intentar remates retorcidos, con delanteros rodeados, casi nunca en ventaja. Pero, sobre todo, lo que la afición espera es 'algo' que enamore, una razón para sentarse en la butaca y disfrutar con emoción.

Y hay algo más. En los jugadores de España se detecta cierto estrés por hacer las cosas según las órdenes recibidas. Y así debe ocurrir como marco de funcionamiento, pero nunca como principio innegociable. Será por la autoridad que desprende Luis Aragonés, o quizás por las constantes sesiones de táctica que pudieran abotargar a los jugadores menos atrevidos. Lo cierto es que magos como Joaquín se anulan siguiendo las pautas de la pizarra. Tenemos aquí otra razón para que España no nos levante de la silla. Es difícil encontrar una jugada transgresora, chisposa, eléctrica. La Selección reúne a futbolistas de alta calidad, probablemente a lo mejorcito de la Liga, y están bajo la tutela de un entrenador reconocido. Con todos los condimentos a favor resulta urgente, casi una necesidad, que España conquiste a la afición en el camino hacia el Mundial.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados