Yo digo Héctor Martínez

Vistalegre se quedó sin toreros

Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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La de ayer fue una tarde de plaza sin toreros y de toreros sin plaza. Una tarde que pasé pegado al televisor, con un ojo en París y otro en Madrid, norte y sur de un festín deportivo que me dejó la muñeca hinchada por el passing y agujetas en las piernas de tanto saltar por el rebote. En Madrid, la Demencia se quedó sin vuelta al ruedo de sus toreros, la que vivió hace sólo una semana tras la mortal estocada al Barça. Ayer fue el Real Madrid quien hizo faena en Vistalegre. Se apuntó el 1-0 en la eliminatoria y confirmó que los playoffs le han llegado en plena forma, con la miniconcentración en Estepona como mano de santo. Brilló Louis Bullock, cabeza de cartel, pero también Justin Hamilton o Jay Larrañaga, dos subalternos a los que Maljkovic se ha empeñado en hacer protagonistas en el tramo final del campeonato. En Vistalegre, una plaza sin toreros colegiales, y en París, más de mil kilómetros al norte, un torero sin plaza, El Juli, que asistía en directo a la exhibición de Rafa Nadal en semifinales de Roland Garros.

Había cambiado de tierra, el albero por la batida, pero había vibrado igual que en las grandes tardes. Estaba fuera de sitio, como también lo estaba Pau Gasol, con una tarta de chocolate en las manos, le cantó el happybirthdaytoyou a Nadal tras la rueda de prensa. Gasol estaba en París cuando su sitio natural estaba en Vistalegre, en Madrid, en unos playoffs de baloncesto. Y El Juli estaba en París cuando su sitio estaba en Las Ventas, la otra plaza de Madrid. Y es que a esa hora, rondando las nueve de la noche, el único que estaba en su sitio natural era El Cid, que abría la puerta grande en la tarde de los victorinos.

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