Desmentir por no callar
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El 23 de febrero, AS adelantó que Ferrando dejaría el Atlético y el club, tan displicente para otras muchas cosas, saltó como alma que lleva el diablo. En un desmentido público, Gil Marín fue contundente: "César seguirá la próxima temporada. El tiempo dará o quitará razones". Bien, pues ayer lo hizo. En su empeño por esconder que las relaciones entre dirigentes y técnico estaban rotas, decidió jugar con la credibilidad de los periodistas. Pero lanzó un órdago que sabía que iba a perder, que en realidad había perdido el mismo día en que renovó a Ferrando con precipitación y sin sentido.
Hace sólo un mes, AS publicó que 16 jugadores estaban en el mercado y el club repitió estrategia: desmentido, esta vez bastante ofensivo, acusando a la Prensa de "no tener credibilidad alguna" y de "atentar contra la estabilidad del equipo". Insistía en que Ferrando seguiría y que no se iría casi nadie. Ahora debe pagar un millón de euros al técnico, se han ido tres futbolistas y otros cinco ya saben que no cuentan. Si llegan ofertas por los demás, se vende hasta el escudo. ¿Credibilidad? Es más fácil dudar de ella que tenerla.




