Yo digo Pedro P. San Martín

El peligro de sentirse de vacaciones

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Tiene Luis Aragonés un asunto complicado por resolver. ¿Cómo puede devolver a la presión de la competición a un grupo de futbolistas que han dado por concluida la temporada hace cuarenta y ocho horas? No es una cuestión menor. Imagínense el estado de euforia de los jugadores del Betis (Juanito y Joaquín) después de clasificarse para la Champions, tras una juerga correspondiente, y además aún pendientes de la final de Copa. Igual de empachados de éxito que Xabi Alonso o incluso Xavi y Puyol. O casi peor es la otra cara. La de los cabizbajos. Son Luque, Torres, Pablo, Antonio López o Del Horno, que han firmado un tensísimo fin de temporada sin premio, en algunos casos enredados en profundas crisis personales o de club. Así llegan a la Selección, cada cual con la huella de la Liga en las piernas y, sin aliento ni gas, pero Luis necesita lo máximo de ellos.

Por suerte para los intereses de la Selección, a Luis le sobra experiencia y métodos para poner firmes a sus chicos. Y es imprescindible que ninguno baje los brazos porque la clasificación para el Mundial no aguanta ni una bromita. Llegan Lituania y después Bosnia con muchas ganas de hacernos daño. Sobre todo los lituanos, con los que andamos empatados a puntos en la tabla. España tiene que salir a jugar este partido con máxima entereza. Aquí nadie está de vacaciones, sino al contrario. El seleccionador ha acertado concentrando al grupo cinco días antes del partido, porque será una semana de higiene física y mental. Días de trabajo con recogimiento para insertar el chip de España en los jugadores y de la responsabilidad que representan estos dos partidos. Los internacionales deben comprometer su último aliento en la causa común de cerrar la clasificación.

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