Es parte de nuestra historia

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He visto jugar a Aguilera desde juveniles. El capitán del Atlético es un año menor que yo y recuerdo los partidos de juvenil donde jugaba de extremo. Diego, López... eran otros jugadores importantes en esa categoría y luego llegaron al primer equipo. Tengo en la memoria la manera de driblar jugadores y la velocidad del entonces prometedor futbolista. A mí me gustaba ver al primer equipo pero también al filial (en Segunda y con magníficos jugadores) y a los juveniles. Luego Aguilera confirmó sus condiciones y ha sido un pilar básico del Atlético.
Nunca tuvo un trato fácil con la Prensa porque le gustó estar en un segundo plano. Pero siempre fue educado. En los últimos años siempre empezaba como teórico reserva y acababa siendo imprescindible. Fue atrasando su posición conforme pasaban los años e iba ganando peso específico dentro de la plantilla. Recuerdo el gol que falló con el Tenerife ante el Atlético en el Heliodoro el año del doblete, la anécdota de la lentilla ante el Ajax en la Champions, las broncas en la última etapa de Luis Aragonés en San Rafael... A menudo me enfadé con él cuando erraba un centro que parecía fácil y el delantero estaba presto a rematar. Aguilera es un símbolo del club y a todos se nos va gran parte de nuestra propia historia y juventud.



