Los daños colaterales del Austria
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Papac y Dosunmu le hicieron, en once minutos, más daño al Zaragoza que cualquier Teixeira que se le haya puesto por delantero en toda la temporada. Ellos marcaron los dos goles del Austria de Viena en aquella noche del 17 de marzo, jueves. La eliminación en la UEFA a manos de un equipo netamente inferior, al que no se le pudo derrotar en tres partidos, dejó por delante dos meses largos de travesía en busca de un oasis que, en efecto, no pasaba de ser una alucinación. El Zaragoza sólo ha sido capaz de ganar a Mallorca, Numancia y Osasuna desde entonces. Son datos irrefutables, contrastados por las impresiones más realistas de Víctor Muñoz tras una charla distendida. "El Zaragoza tiene que estar más arriba. Hemos fallado en los partidos decisivos de la segunda vuelta". Pues eso, que el campeón de Copa ha vivido un doctorado en humildad que bien le puede servir para los años venideros.
La temporada ha dejado muchas imágenes: Teixeira en Albacete, la bronca de Soláns, el récord de goles de Savio, el otro gran año de Villa, la lesión de César en el Bernabéu, el estreno goleador de Milito, los problemas del entrenador con ciertos jugadores (Javi Moreno, Pirri, Drulic), las quejas de algunos insatisfechos, las lesiones de Láinez... Son fotografías, imágenes salpicadas en nuestra memoria. Sin embargo, esta memoria está huérfana de partidos inolvidables, gestas como las de otros años. Ahí está el único pero de la temporada (Nàstic al margen), y el vestuario lo sabe. Por cierto, el Fenerbahçe ha ganado la liga turca. Siempre nos quedará el recuerdo de haber humillado el más puro de los infiernos, a Anelka, Nobre, Rüstü y Don Selcut.



