Yo digo F. De La Calle

Otro adiós con poco sentidiño

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Es difícil de creer, pero Mauro y Fran dejarán el Deportivo sin ser homenajeados por el club. Las dos mayores leyendas de toda la historia de la entidad se tendrán que conformar con el homenaje espontáneo de la grada, de su afición. Lendoiro nunca ha sido amigo de alimentar el ego y la vanidad de jugadores y técnicos. Arsenio Iglesias se marchó de Riazor en silencio con su vieja maleta en el mismo día y hora en el que las cámaras descubrían a Toshack y nada invita a pensar en que Irureta vaya a correr una suerte distinta. Jabo vive estos días asediado por el goteo incesante de sustitutos, nombres, por cierto, filtrados por el club, mientras el equipo se desmorona debilitado por la complacencia de su directiva. Mientras Etoo aterrizaba en el Camp Nou, a Riazor llegaba Rubén. Momo ha sido el contrapunto a Sorín y Acuña la respuesta a Gravesen. Con aquellos mimbres, estos cestos...

Todos se preguntan por qué Jabo no mira hacia el Calderón. Pero Irureta se resiste a soltar amarras. Quizás por eso se ha alineado con su presidente en este asunto fastuoso de los baños de masas. Repudió los homenajes a Fran y Mauro, dos tipos que no abandonaron el barco pese a la Liga de Djukic. Fran, diecisiete años en el Depor, y Mauro, trece, no volverán a pisar Riazor después del domingo. Lendoiro ha condenado al de Carreira y por eso improvisó la pantomima del homenaje al Superdepor con una década de retraso. Un partido que se jugará el día que Lucho González sea deportivista. Nunca. Debe reflexionar Lendoiro porque robarle a la gente el derecho a agradecer su lealtad a Fran y Mauro se le volverá en contra. Sus fobias personales le mantienen incomunicado con las instituciones, con el capitán del Deportivo y, cada día más, con la grada de Riazor. Sentidiño, señor Lendoiro.

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