Tenistas: camina o revienta
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Nadal no va a jugar en Hamburgo. Es la mejor noticia que podíamos recibir. Si queremos que esté en forma para Roland Garros, que comienza en dos semanas, tiene que descansar. Eso es lo que va a hacer. Oficialmente no va a descansar por voluntad propia, sino que está lesionado, que lesión en el tenis es tener ampollas en la palma de la mano. ¿Y qué tenista no las tiene? Pero unas veces se dice y otras, no. Y si no fueran ampollas sería otra cosa. La semana pasada Federer dijo tener mal el pie y no jugó en Roma. Como ya descansó, se ha apuntado en el torneo de Hamburgo. Así va cogiendo la forma de cara a Roland Garros. En el tenis profesional de hoy en día hay que ir poniendo excusas para no acabar reventado.
El circuito de la ATP obliga a los mejores jugadores a disputar los cuatro torneos de Grand Slam, los nueve Masters Series, más el Master. Es decir, un torneo en enero, dos en marzo, uno en abril, tres en mayo, uno en junio, tres en agosto, uno en septiembre y dos en octubre. Además, los tenistas deben jugar al menos otros cinco torneos repartidos por el año si quieren sumar el máximo posible de puntos en la clasificación mundial. Más luego la Davis. Esto no hay cuerpo que lo aguante. Ni siquiera el de Nadal, cuya hambre de triunfos es insaciable por juventud, ambición y categoría. Pero llega un momento en el que hay que parar para progresar. Ese momento le ha llegado a nuestro campeón. O sea, que todos tranquilos.




