Yo digo Fermín de la Calle

Tiempos de mucho pan y poca miñoca

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Los dineros, la plata, la tela, o eso que Lendoiro ha dado en llamar "la miñoca" es lo que dicta la planificación de futuro de los clubes. Llegan tiempos de mucho pan y poca miñoca para el Deportivo. Nada nuevo para un tenaz Lendoiro que agudiza el ingenio justo cuando más aprieta el hambre. Pasados los años de percebes y albariño, el de Corcubión debe reinventarse por tercera vez el Deportivo. La primera ocasión se marchó a Brasil, convenció a Mauro Silva y Bebeto, y los puso a las órdenes de Arsenio Iglesias junto a un grupo de desheredados de los grandes como Alfredo, Nando, Aldana, Voro, López Rekarte... Para el segundo proyecto apostó por su olfato y le entregó a Irureta un vestuario plagado de jugadores de clase media como Naybet, Makaay, Schurrer, Jokanovic, Djalminha... Aquel equipo fue financiado por los derechos de televisión. Un grupo que fue posteriormente apuntalado por descartes atléticos (Valerón, Molina y Capdevila) y jóvenes prometedores como Tristán, Sergio o Luque. Parte de ello se pagó con los 4.200 kilos que sacó a Florentino por Flavio. Y Fran siempre al mando de la nave.

Ahora el instinto ha dictado a Lendoiro que debe reinventarse al Depor a partir de la cantera. Jóvenes talentos por los que no se pagan traspasos. Y está dispuesto a traerse a los mejores. Para convencerlos ha levantado una Ciudad Deportiva digna de tamaño propósito. Busca cracks de 14 años, imberbes que inviten a toda una ciudad a creer en ese Milagro Permanente que es el Depor. Lendoiro busca mauros y bebetos por todas las canteras para sacarse la espina clavada de la Copa de Europa, como antes ya se sacó la de aquella Liga de Djukic. Avisados están.

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