Una postura lógica, pero de corta vida
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Entiendo la postura del Atlético. Tiene que terminar la temporada con estos jugadores y es razonable que intente convencerles de que todo es mentira, que a la vuelta de verano el reencuentro en el Calderón será tan emotivo como el de Bogart y Bergman en Casablanca. Pero conviene recordar que, al final, ella se va con otro y Bogey comienza una hermosa amistad con un policía francés, que tiene su encanto pero no es lo mismo. Y eso sucederá con gran parte de la plantilla en junio: volará. Pese a quien pese. Pero es comprensible que el club lo niegue con la esperanza de que sus futbolistas continúen centrados con la Copa, única posibilidad de salvar los muebles, aún en juego. Tal vez debería haberlo pensado antes de comenzar a ofrecer jugadores en otras operaciones, pero su reacción de hoy ante la lista de transferibles publicada por AS es normal. Es su papel.
Sin embargo, para autoconvencerse de lo que sabe falso, se ha pasado en su vehemencia. Según el comunicado, la lista "no tiene credibilidad alguna" y "obedece a la imaginación de los que lo firman". Claro, he de decirles que tengo un amigo invisible y a veces veo muertos. Aún así, esos dieciséis están en el mercado y se lo digo nada más tomar mi medicación, en pleno uso de mis escasas, por lo que se ve, facultades mentales. También asegura que el objetivo de los periodistas es "atentar contra la estabilidad" del equipo. Soberana tontería. Nosotros deseamos siempre lo mejor para el Atleti, pero no somos empleados del club y contamos lo que hay: un equipo con varios futbolistas que no valen o no aportan lo que se les exige. Y, lógicamente, una empresa no quiere trabajadores que no cumplan. Quedan dos meses de mantener la compostura y después, el gran bazar. Digan lo que digan ahora.




