El perro de Pavlov salta al césped
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Ivan Pavlov, que no tenía ni idea de fútbol, fue el precusor del conductismo, teoría que explica que hay comportamientos que responden a condicionantes provocados. Es decir, que uno actúa en función de los estímulos que recibe. El tal Pavlov trabajó con perros mientras otro científico llamado Skinner hizo lo mismo con ratones. Y el Deportivo esta temporada ha demostrado empíricamente que el conductismo es aplicable a un equipo de fútbol. Lo verán mejor con ejemplos.
El primer caso fue en la vuelta de la previa ante el Shelbourne. Condicionante: Sin Champions, no hay dinero. Resultado: 3-0. Una vez metidos en Champions el equipo deambuló por ella y por la Liga. Segundo caso. Condicionante: Si el equipo gana en San Mamés nos olvidamos de la derrota en casa ante Osasuna (1-3). Resultado: Gana 1-2. Tercer caso. Condicionante: Si ganamos en el Bernabéu, acallamos las críticas tras el 1-5 en Riazor con el Valencia. Resultado: 0-1. Cuarto caso. Condicionante: Si cae con el Espanyol, Jabo a la calle. Respuesta: Golea 4-1. Quinto caso. Condicionante: Si hemos fichado a Coloccini, el equipo debe ganar (y de paso echamos la culpa a Lendoiro de la mala planificación, que haberla, la hubo). Resultado: Con Coloccini en el campo, seis partidos sin perder. Sexto caso: Si ganamos al Madrid adiós a las críticas por la mala temporada. Resultado: 2-0. Esto demuestra que los futbolistas (al menos los del Depor) son más previsibles de lo que pensamos, ¿no?



