Aún no es Borg, pero...
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La derrota en la final barcelonesa de dobles que disputó junto a Feliciano López contra Paes-Zimonjic (3-6, 3-6), privó a Rafa Nadal de convertirse en el primer tenista que gana en 2005 un torneo ATP en el cuadro individual y por parejas. Pero esa derrota no impedirá que esta semana desembarque en Palma, aprovechando los días de descanso de Rafa, una tripulación selecta de grandes medios planetarios: L?Equipe Magazine, Sports Illustrated y USA Today han fijado con Carlos Costa (IMG), el representante de Nadal, sus reportajes especiales. Todos van a presentar al Niño de Manacor como el príncipe del Roland Garros que viene: el nuevo Borg. Y la peña española ya adoba fotos de Nadal alzando en París la Copa de los Mosqueteros. Al Niño le fastidia el triunfalismo nuclear: es consciente de ciertas cosas.
Nadal viene como un tiro por un despliegue físico excepcional y por su obsesivo instinto ganador. Pero tiene problemas para pegar largo el revés (todos los rivales buscan cañonearle y encerrarle en ese rincón: lo hizo Ferrero), y eso le lleva a recorrer kilómetros extra para taparse. A cinco sets, ese ritmo deviene suicida... hasta con 18 años. Y aunque se gane, pasa factura. Nadal sabe que un quinto set con Coria, en Mónaco, hubiera sido un castigo feroz. Si ayer Ferrero anda un pelín más fino en el segundo set, cualquiera sabe. ¿Puede Nadal conquistar París a los 18 años, como hizo Borg? Puede. Pero ante todo, mucha calma.




