Yo digo Manuel Esteban

La final más importante del Atlético

Manolete
Redacción de AS
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El 11 de mayo tiene que ser una fecha histórica para el Atlético. Si logra la proeza de dejar en la cuneta al Osasuna, cosa que se me antoja más que complicada ante el lamentable espectáculo de El Sadar, una final de Copa le debe servir para aparcar para siempre los fantasmas de la batalla judicial y el descenso a Segunda que han dejado a la entidad al borde del abismo. Desde ayer mismo en el seno del club se ha tomado la decisión de dar las máximas facilidades para llenar al Calderón. Se tiene escasa confianza en el potencial de una plantilla especialista en decepciones y el único valor seguro es el apoyo de los atléticos de toda la vida que buscan darse un homenaje que no saborean desde el histórico año del doblete, en la campaña 95-96. Incluso se estudiaría toda la parafernalia necesaria para que el feudo del Manzanares sea como una Bombonera.

Del terreno deportivo lo mejor es no hablar. La gente esta harta de ir de fracaso en fracaso. De comprobar en Pamplona como la gente sale asustada y sin estar comprometida en la causa. Los líderes Luccin e Ibagaza desaparecidos en combate. Una táctica pensada en función de anular al rival y no de imponer unos criterios propios. El pelotazo de Fernando Torres como único argumento ofensivo. Un verdadero disparate. Es el único conjunto de Primera que no sabe todavía a qué juega y sigue a la caza y captura de encontrar su personalidad. Espero y confío que se aprenda de los errores y que para el futuro se olviden para siempre los fichajes de medio pelo. Es urgente la llegada de un centrocampista y un goleador de lujo, de nombre y que puedan recuperar el gusto por el buen fútbol en el Calderón. El resto es seguir estando en el pelotón de los torpes.

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