Receta para el gran 'perseguido'

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Luis explotó ayer en el momento más inoportuno de la temporada, cuando las circunstancias lo habían alejado temporalmente del centro de la diana, y el debate se había trasladado a las manifestaciones ventajistas de los eternamente insatisfechos o de los que se calientan por una suplencia. Pero Luis encendió ayer el ventilador por sorpresa y, claro, sin decir nombres, se puso a esparcir toda su bilis contra el famoso entorno, con acusaciones sorprendentes y sin demasiado fundamento.
A Luis hay que recordarle primero que la prensa no acostumbra a hacer causa común contra nadie y que las opiniones y los gustos son muy variados entre el periodismo. Así que no hay persecuciones ni cazas de brujas organizadas. Sólo juicios individuales, acertados o equivocados, ácidos o constructivos. Y en segundo lugar es imprescindible anunciarle al portero toledano que la afición de La Romareda ha dado muestras sobradas de no dejarse manipular por nadie. Aplaude y critica lo que le parece, con todo el derecho del mundo. Uno, por ejemplo, no se imagina a Milito o a Savio hablando de esta forma. Son los mejores y hablan lo justo. La receta para Luis es sencilla y contundente: menos hablar y más parar. Así se ganará al público y conseguirá el reconocimiento de la crítica.



