Toché y la afición

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Al principio del partido prácticamente toda la delegación rojiblanca saludó a Toché. El delantero cedido por el Atlético al Numancia se sonreía por lo bajo. Más de uno le recordaba a Toché que, el año que viene, podría volver al equipo madrileño y disputar una competición continental. Toché se lesionó al principio de temporada y no ha podido mostrar su calidad y condiciones en este campeonato. Este año ha tenido que aprender lo dolorosa que es una recuperación sin que nadie se acuerde de uno. Sin embargo, el destino le tenía preparada una sorpresa: elaborarle un gol al equipo de sus amores y al que puede regresar en tres meses. Pero así es el fútbol. La imagen en el vestuario del Numancia al final del encuentro fue un cara y cruz: mientras sus compañeros festejaban el triunfo, Toché lloraba desconsoladamente como un niño. Lo más ingrato para el delantero, ahora del Numancia, es que algún rojiblanco llegó incluso a increparle por su acción.
El otro protagonista del partido fue el propio Atlético. Una vez más mostró lo que es como equipo y como club: ya expresé mi miedo por el partido y sus condicionantes; un rival pequeño, masiva presencia de seguidores rojiblancos en la grada... Si por alguien lo lamento es por esos aficionados que durante todo el día llenaron de colorido Soria. Muchas peñas acudieron para apoyar a su equipo y regresaron, como muchas otras veces, cabizbajas. La afición atlética no se mereció lo que vio en el campo.



