Pastor lo puede hacer muy bien
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La Federación Española de Balonmano ha dado validez a la figura del entrenador/seleccionador. Pastor será entrenador del Valladolid y, al mismo tiempo, seleccionador nacional. Ya lo fue recientemente cuando nos llevó al título mundial. Pero de manera interina. Además, por tan poco tiempo que casi no hubo lugar para compatibilizar ambos cargos. Más bien los encadenó. Según se paralizó la competición de Liga para las vacaciones navideñas y la disputa del Mundial, dejó el Valladolid e inmediatamente después se hizo cargo de la Selección. Ahora no será muy distinto. La única diferencia es que, a nivel particular, tendrá que estar más pendiente de los jugadores rivales para anotarlos en su agenda de seleccionables.
No por ello hay por qué calificar de incompatibles ambos cargos. En el deporte profesional los clubes acaparan prácticamente todo el calendario, hasta el extremo de que no dejan fechas libres para que las selecciones jueguen amistosos. Las selecciones tienen sus competiciones puntuales en enero y punto. Unos años, Mundial; otros, Europeo; cada cuatro años, Juegos Olímpicos en verano; de vez en cuando, como este año, Juegos Mediterráneos. Jamás estas competiciones interfieren en las competiciones de los clubes, pues éstos paran en enero y en verano. El balonmano ya ha demostrado que tener un seleccionador a plena dedicación para que trabaje dos meses resulta innecesario. Lo mismo cunde el ejemplo.




