Yo digo Martín Tello

Los huevos de oro y la gallina

Martín Tello
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Vitoria tiene 220.000 habitantes. Menos que algunos distritos de Madrid. Pero el baloncesto ha dado rango de gran potencia deportiva a la capital alavesa. Y el Baskonia, el Tau, se ha convertido en paradigma de buena gestión para las entidades deportivas profesionales. En la última década, el club que preside Josean Querejeta es el único que ha logrado emular y resistir el dominio aplastante del Barcelona en el baloncesto español. Logró su primer gran trofeo en 1995 (Copa del Rey) y no ha cesado de ampliar la cosecha desde entonces (tres títulos más de Copa, y el de Liga en 2002). Pero los éxitos nacionales no le bastaban al pequeño gigante alavés. Quiso añadir hazañas internacionales. Por eso ganó la Recopa Europea en 1997, tras caer los años anteriores en dos finales consecutivas.Y ha sido una vez subcampeón de la Euroliga (2002). Estamos ante un equipo tenaz, obstinado, que no cesa en su empeño hasta que logra alcanzarlo.

La primera apoteosis baskonista llegó en 2002: doblete nacional (Liga, Copa) y subcampeonato en la Euroliga. Era la llegada a la cumbre de un quinteto estelar, histórico, inolvidable, integrado por Bennett, Foirest, Nocioni, Oberto y Tomasevic. En plena borrachera de éxito, Querejeta mantuvo la mente fría. Aquel mismo día, sentado en la cima del Everest, empezó a escribir los nombres del siguiente quinteto mágico: Calderón, Macijauskas, Kornel David, Scola y Splitter. Tres años después en Vitoria nadie añora a los teóricos irremplazables del 2002 y todo el mundo elogia el nuevo gran equipo construido por Dusko Ivanovic. Lo dije hace un año y lo repito ahora: Josean vendió los huevos de oro, pero se quedó con Dusko, la gallina.

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