ACB: el fracaso de una gestión
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Una competición que tenga al Madrid y al Barcelona, con equipos en Vitoria, Málaga y Valencia capaces de hacerles frente, más alguno que es la revelación, un deporte que el año pasado fue aquí el más visto de todos los Juegos Olímpicos y cuyo potencial de telespectadores se cifra en millones tenía que ser una máquina de hacer dinero. Por los patrocinadores, por el marketing, por los derechos de televisión... Además, nada de poner un duro. Los clubes ya están subvencionados por diputaciones, ayuntamientos, comunidades, entidades bancarias y clubes de fútbol. Deberían generarse tantos ingresos que hasta las entradas podían ser gratis. Bueno, de hecho ya se regalan... pero para aparentar grandes afluencias a los pabellones.
José Luis Sáez, el nuevo presidente de la Federación Española de Baloncesto, lo ha visto claro y quiere comprar esta competición. No es otra que la ACB. Más que con una finalidad mercantil, para salvar el deporte que dirige y del que algo sabe, pues la Selección funciona de maravilla a nivel de gestión y resultados. La ACB no aporta datos de su situación económica. Pero se sabe que los sueldos de sus funcionarios se han rebajado, que a los clubes no les llega dinero, que las televisiones no se interesan por el producto porque las audiencias son bajísimas, que faltan patrocinadores... La ACB está con media estocada en las agujas y no lo reconoce. La falta de recursos es el mayor fracaso de una liga que se llama profesional.




