Ha vuelto a su idilio con el gol
Cumplió los veinte años en pleno bombardeo de la OTAN, tiene orígenes croatas, un padre ex portero del modesto Zemun y le costó demasiado ganarse la selección. Cuando Mateja Kezman explotó en el Partizan como el gran goleador del país Vujadin Boskov guiaba a una Yugoslavia que se encaminaba a la Eurocopa 2000 con veteranos como Stojkovic (hoy presidente de la Federación serbia), Djukic, Jokanovic, Mijatovic, Savicevic o Mihajlovic, todos ellos entonces de más de treinta años. Sólo Dejan Stankovic tenía entonces sitio entre los jóvenes para Boskov, pero Kezman supo esperar. Había crecido en el Zemun, el Lodnica y el Sartid, y en realidad nunca tuvo cuerpo de gran goleador.
Noticias relacionadas
Pero lo es, y aunque Jose Mourinho no ha terminado de confiar en él hasta este último tramo de temporada en el Chelsea las cifras no dejan lugar a dudas. Con su regate y velocidad en los últimos metros firmó una media de 25 goles en cada una de las últimas temporadas entre Partizan y PSV Eindhoven, justo hasta que llegó al Chelsea del ruso Abramovich. Diestro natural, una lesión grave en la pierna derecha le obligó a perfeccionar más la zurda en toda la fase de recuperación, y por eso mejoró mucho más.
Tuvo ofertas del calcio italiano pero al final se marchó al PSV, cuna europea de talentos que quitan el sentido como Romario, Van Nistelrooy o Ronaldo. Mourinho sabrá porqué no le dio minutos incluso con Drogba lesionado, pero no me gustaría que en el decisivo partido del miércoles ante España demostrase todo su nivel. Y Mateja Kezman es capaz de hacerlo porque necesita una vidriera de verdad ahora que por fin han llegado sus goles en Inglaterra.




