El artista que le plantó cara a Bernabéu

Noticias relacionadas
Un servidor tenía nueve añitos. Fue un 17 de abril de 1975. La Rumanía de Georgescu intentando apartarnos de la Eurocopa del 76. El Bernabéu estaba a reventar. 110.000 almas empujando a nuestra Selección. Fue la primera vez que pude contemplar in situ un partido de España. Mi tío Luis (el primer hombre al que vi llorar, fue tras dos goles de Isidro a Dassaev) sacó dos entradas de Preferencia. Desde allí vi la obra maestra de un señor que también era futbolista. Su apellido lo dignificaba: Velázquez. Con su 10 a la espalda. Un córner botado en la portería del Fondo Norte. Capón cuelga el cuero al área rumana buscando la cabeza del debutante Santillana. Despeja Balaci. El balón llega limpio a la frontal como el otro día con Zalayeta en Turín. Manolo Velázquez irrumpió con su zurda de seda para empalmar un disparo elevado, seco y colocado. Raducanu a la lona. 1-0. Recuerdo imborrable.
Velázquez aparecía ante mis infantiles ojos como un Guti de los 70, y como el de Torrejón también era castigado por el Tendido del 7 del Bernabéu que después machacó a Del Bosque, Juanito y Martín Vázquez. Velázquez era elegante en el toque, un estilista al que le silbaban porque no se arrastraba a por el balón en plan demagogo. Pero tenía duende y por eso la afición nunca aceptó que Netzer (¡qué pases de 40 metros daba el alemán!) le arrebatase el 10 al madrileño. Que nadie olvide que fue titular en el Madrid de los ye-yés y que supo plantarle cara a Don Santiago (me pongo de pie) para defender a su compañero De Felipe, horas antes de la final de la Recopa del 71 ante el Chelsea. Desafió a Bernabéu sin titubear. Con un par, Manolo...



