Joaquín y Jennifer López: a ver
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El pulso está planteado como si fuera Joaquín Sánchez contra Jennifer López: que para este caso que nos ocupa se llama Florentino Pérez. ¿Cómo es posible semejante comparación? No sólo es posible, sino inevitable. Y no sólo inevitable, sino segura. La clave es eso que hace decir Umberto Eco a Fray Guillermo de Baskerville en pleno juicio inquisitorial, en El Nombre de la Rosa: "¿Qué es lo más os espanta de la pureza?", pregunta a Fray Guillermo el novicio germano Adso de Melk. Respuesta genial: "La prisa". Nadie más que el interesado conoce lo que hay en los pensamientos oníricos de Florentino. A veces puede tratarse de Jennifer López , y a veces, de Guillermo de Baskerville.O, más simple: a veces, Joaquín. A veces, Reyes. O Ronaldo. O Thierry Henry. En la zarabanda Betis-Joaquín-Real Madrid, hay claves dignas de una diva como Jennifer López y otras dignas de un tío tan listo como Guillermo de Baskerville. A ver.
E n lo que a Joaquín toca, Florentino opera como si fuera Jennifer López ante un ser humano absolutamente entregado a ella: por guapo que sea el ejemplar, la demoledora J.Lo, puede tomarse el tiempo que quiera: sabe que una caída de pestañas o un meneo de cresta ilíaca bastan para derretir al enamorado. Le hace esperar. Sin prisa. Problema: Joaquín (al que le fascina la Jennifer López de verdad) es un tío tan atractivo como para tener más novias futboleras. Y las tiene. Una de ellas, rusa, guapetona y con dinero, habita en Chelsea, Londres. Suspira por él. Joaquín puede hartarse de la diva de Madrid y buscarse la vida en Chelsea. Y la pureza sin prisa de Florentino habría ardido como una tea: como ardió la abadía del crimen en El Nombre de la Rosa.




