El poder de un grupo con confianza
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En el Getafe no hay egos, nadie mira por encima del hombro al compañero de al lado ni al aficionado caza-autógrafos. Ninguno se sale de madre ni se vende personalmente. El equipo azulón se ha construido a sí mismo a base de confianza en un proyecto colectivo sólido y con buen rollo. Al Real Madrid le ganaron los catorce que jugaron y el míster, pero destacaron a ojos de todos dos futbolistas de los que no suenan, pero merecen reconocimiento por su trabajo. Cotelo y Belenguer, dos trotamundos que, como otros, han encontrado su sitio en el Coliséum, donde se reconoce tanto la humildad como la filigrana y el gol. Si hasta resultaba aburrido ayer escuchar a un grupo que en vez de alardear de su triunfo histórico quería centrarse en el choque de mañana en La Catedral (más historia para engordar).
Nano, Rivas, Cotelo... Nombres que no dicen mucho al aficionado medio de nuestra Liga, pero que están haciendo de este equipo un ejemplo. La baja de Gabi, uno de los que ponen más clase, será otra prueba de que el compromiso lo puede todo. A partir de ahí, todos salen ganando. El club crece, el presidente pasea por la ciudad henchido de felicidad y los jugadores y el técnico se revalorizan. El que más Quique, que entrenará a un grande en breve. Tampoco él ha sacado pecho ni una vez. Y los jueves cena y el viernes picnic y si se puede el sábado compartimos una copita. Esa es la realidad del Geta, un grupo que cree en sí mismo.




