Madrid: pasión por el atletismo
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Nueve mil personas en el Palacio de los Deportes. Llenazo de tifus. Doce medallas para España. Récord. Pasión desbordante. Porque la conquista de cada centímetro en la pista se convertía en una batalla y en éstas, cuando nos pegábamos literalmente con los franceses por el oro en los relevos, los polacos nos pisan y el público, soberano él, se alza en armas contra el cuarteto galo, al que no permite dar la vuelta de honor. El Palacio está que revienta. Va Lino y da un salto de oro. El oro que nos faltaba. El oro que se le había escapado a Reina, y también a Canal el día anterior, por entregarse sin medida. Y de broche, el récord mundial de Isinbayeva, un portento físico en todos los sentidos. Los espectadores salían dando botes del Palacio.
El atletismo, en ocasiones como ésta, es grandioso. Para ello tiene que ser cómplice el público. Y Madrid no regateó su entusiasmo. Aunque los atletas, la verdad, lo pusieron fácil. Cómo no enfervorizarse ante su abnegación. Que no viene, por cierto, de inspiración divina, sino de meses de dedicación para llegar en forma a los Campeonatos. Todos los atletas, nuestros y ajenos, salieron encantados del ambiente. Y de poder ir andando del hotel al Palacio. Buena nota debieron tomar los miembros del COI presentes. Y los de la Federación Internacional de Atletismo, a cuyos ojos Madrid ha subido muchos puntos para organizar los Europeos de 2010 al aire libre. Y es que cuando la cita merece la pena, Madrid se entrega.




