Yo digo Pipo López

Por fin llega el esperado final feliz

Pipo López
Redacción de AS
Actualizado a

No quedó buen sabor de boca cuando Carlos Sainz y Luis Moya decidieron divorciarse allá por 2002. Unos pensaron que el madrileño era un tacaño al no pagar lo suficiente a su fiel escudero. Otros sacaron la lectura de que el gallego era un pesetero que, mientras su jefe se reducía drásticamente el sueldo, él era incapaz de hacerlo. Triste final para la pareja más laureada del automovilismo español. Y lo cierto es que, tras el divorcio, las cosas quedaron un poco frías entre ambos, pero la relación comenzó a retomar el pulso cuando Luis volvió a los rallys mundialistas como director deportivo de Subaru. El primer encuentro no fue excesivamente afectuoso, pero según transcurrían los rallys la cosa fue tomando mejor cariz. Cada rally que pasaba, se juntaban con mayor asiduidad y su gestos iban ganando en simpatía a cada encuentro.La gota que colma el vaso para llegar a este final feliz es el Rally de Portugal, donde volverán a compartir mesa y mantel, es decir, se reencontrarán en el habitáculo de un coche de carreras. Fue allí donde Carlos debutó a nivel mundial y donde, un año después, Luis se sentó a su lado por primera vez en el extranjero. Este es un rally que ellos han corrido juntos en trece ocasiones. Saben lo que es ganarlo dos veces (en 1991 con Toyota y 1995 con Subaru). También fueron segundos otras tres veces (1998 y 1999 con Toyota y 2001 con Ford), y terceros dos (1992 con Toyota y 2000 con Ford). Será otra vez Portugal donde sus caminos vuelvan a reencontrarse, el punto en el que se cerrará el círculo y, como en las buenas películas al más puro estilo Hollywood, ambos sellarán de nuevo su amor eterno. Esperemos que sean felices y coman perdices.

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