Yo digo Pedro P. San Martín

Esperemos algo más que la flor

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Resulta sorprendente la exculpación que hace Beckham de Luxemburgo en este trance traumático del juego del equipo. No está claro que el técnico haya dado sus máximos al frente de la dirección técnica, ni mucho menos. Al contrario, ahora que vienen duras es cuando un entrenador debe aportar soluciones inteligentes. Ya se sabe aquello de "a grandes males, grandes remedios". Pues ahí le queremos ver a Luxa, más allá de la flor que le hizo famoso en los siete partidos seguidos sin perder, es hora de presentar sobre el césped a un equipo ordenado, equilibrado, duro, de ideas claras y con recursos cuando a cuatro de los grandes les duele algo y no juegan. Es lo que todavía no ha demostrado el técnico brasileño, a quien de momento le ha acompañado más la fortuna que el producto de un trabajo de fondo. Con la excepción del buen día ante la Juve, si acaso.

Es cierto que Luxemburgo ha dado una renovadora mano de pintura al equipo. El rombo como alternativa táctica o la reubicación definitiva de Becks a la banda, por ejemplo. Pero el implacable calendario, duro y exigente en la Liga sobre todo, sigue dejando al aire ciertas vergüenzas del Madrid frente a las que no se observan soluciones brillantes. En Riazor se certificó. Ni pegada ni defensa. Es decir, viejos males que por aquello de la cacareada flor parecían resueltos. El asunto no se solucionaba sino más bien al contrario, por cierto, dando entrada a Celades por Portillo, como ya imaginaba cualquier madridista con información reciente. Así, recordemos a Becks que los jugadores siempre tiene que dar el callo, no ahora que la cosa se pone fea y que Luxemburgo no ha culminado su trabajo, sino que lo acaba de empezar. Nadie está libre de culpa. Conste.

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