La vieja receta del tío Carwyn
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Empatar es perder con excusas. Por eso el rugby siente ese sano desprecio por el empate, resultado que nunca sirvió para nada. Ayer Francia y Gales honraron este bendito deporte con un partidazo en el que se buscó el ensayo obsesivamente. Ganó Gales, quizás con menos méritos, pero nadie discutirá su épico triunfo. Esta victoria devuelve a los galeses a los altares del rugby continental, escenario que siempre rondaron. Especialmente desde que Carwyn James, El tío Carwyn, se hizo cargo de Los Dragones.
Carwyn James fue un notable jugador antes de ser un sobresaliente seleccionador. Fue el hombre que dirigió a la Gales de los 70, equipo de la talla de la Holanda del Fútbol Total de Cruyff o los Lakers del showtime de Pat Riley y Magic Jonhson. Caviar de beluga. Carwyn fue, por encima de todo, un motivador. A sus órdenes jugaron Barry John, Gareth Edwards, Marvyn Davies, Willie John McBride, Mike Gibson, JPR Williams, JJ Williams, Philip Bennet y Gordon Brown. Muchos entrenadores han copiado su famosa arenga a Bennet en 1971 el día que éste debutaba con Gales. "Salga usted ahí afuera y muestre al mundo lo que nosostros ya conocemos". Cuentan que James vio jugar a Barry John una pachanga en un parque y dos semanas después lo hizo debutar en la selección, donde se convirtió en 'El Rey'. En otra ocasión, antes de medirse a los All Blacks en Auckland, salió a tomar una cerveza con Barry John y le dijo: "Quiero que destroces a McCormick, su zaguero". John pateó más profundo que nunca y McCormick no volvió a jugar con Nueva Zelanda. Seguro que ayer el tío Carwyn habría disfrutado viendo a su Gales "jugar, disfrutar y ganar". De eso se trató siempre.



