Yo digo Manuel Esteban

Don Miguel es el alma del Atlético

Manolete
Redacción de AS
Actualizado a

El Pechuga nació y se morirá atlético. Es la historia viva de este club y la llama que mantiene viva la sección de los veteranos, luchando incluso contra la desgana de los que mandan. No lo tuvo fácil como jugador, ya que Madinabeytia, Pazos y el mismo Rodri fueron una dura competencia para la titularidad. Pero no le importó. Nunca alzó la voz y tuvo que morderse la lengua cuando la directiva impuso una multa del 5 por ciento de la ficha anual a la plantilla por empatar a tres goles con el Sevilla en un partido en el que llegó a lesionar involuntariamente a Amengual, que había sido el bigoleador andaluz. Incluso se le puede perdonar el lunar negro de jugar defendiendo los colores del Real Madrid juvenil de béisbol en 1955. Supo rectificar a tiempo, aunque bien que ha tapado esta etapa de su vida incluso a sus mejores amigos, aunque la foto inferior es prueba definitiva. Todavía sueña en darse el homenaje de ver a su Atlético recuperar la grandeza que él vivió y ganar esa Champions que se le debe desde Bruselas. Su voz tiene que ser una referencia en el apartado de la venta del Calderón, ya que es de los pocos que valora a la entidad por encima de otro tipo de intereses personales. Miguel vive dedicado al fútbol. Sus otras dos grandes pasiones son Luis Aragonés y Di Stéfano, que son como sus hermanos. Fue la persona que organizó un Centenario increíble y siempre será para todos los atléticos un ídolo.

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