Yo digo Manuel Esteban

Irureta es un atlético de corazón

Manolete
Redacción de AS
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Charlar con Irureta y Melo es consultar el libro de oro del Atlético. Los dos no pueden ocultar que son rojiblancos por cada poro de su piel y no olvidan que se hicieron hombres en el Calderón. En A Coruña tuve la inmensa suerte de compartir unas horas con ellos y enseguida comprendí que son dos iconos de la afición y que se merecen con creces tener la oportunidad de sentarse en el banquillo. Hasta el momento se han realizado muchos experimentos, pero la única realidad es que estos dos entrenadores han forjado el milagro del Deportivo y que, en el fondo, su asignatura pendiente es venirse al Manzanares para recuperar la grandeza deportiva que vivieron en sus tiempos de jugador.

Desde la aplicación de las teorías de Kipling al fútbol, pasando por la multa impuesta a Jabo en uno de sus primeros partidos por empatar a tres ante el Sevilla, siguiendo con el homenaje a Rivilla y el marcaje de Melo a Edu y terminando por la última Liga que ganó el lateral, escucharles es comprender que el Atlético es mucho más que la imagen que ahora está ofreciendo. Irureta no escuchó la oferta de Jesús Gil cuando dejó el Oviedo, ya que quiso ser fiel a la normativa que impide dirigir a dos equipos de la misma categoría en una temporada. Cerezo y Gil Marín, reclamo a Irureta como entrenador.

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