El mejor partido de siempre
Noticias relacionadas
El mejor partido de todos los tiempos no tuvo marcador formal ni acta oficial. Se disputó en Montecarlo, en 1992, diez días antes de los Juegos de Barcelona. Como remate de la preparación, Chuck Daly, seleccionador del verdadero "Dream Team", el Equipo de Ensueño de EE UU, dividió a sus 12 jugadores en dos bandos. A un lado, los años 80, capitaneados por Magic Johnson y Charles Barkley. Y al otro, los 90, con Michael Jordan y Scottie Pippen al frente. En el equipo de Jordan se incluía el joven Christian Laettner, ya el único en activo: en Miami. Laettner se limitó a testificar los hechos: "Yo era el último de la fila en ese equipo. Ese día simplemente no jugué".
En un duelo lleno de fragor y emulación, los 80 comenzaron arrasando: Magic, Barkley y Mullin dispararon a su equipo hasta el 26-10. Las cifras las llevaba, más o menos, Josh Rosenfeld, el jefe de prensa. Arbitraba Mike Krzyzewski, ayudante de Daly. Entonces, Barkley le vaciló a Jordan. Y ahí se desató el Huracán Michael: en los últimos cinco minutos, Jordan anotó las últimas ocho canastas. Los entrenadores arengaban a los pobres veteranos de los 80: "Aún queda tiempo". "No: vuestro tiempo ha terminado. Ahora son los 90", respondió Jordan, homicida. "Deberíamos haberlo sabido", dijo Magic a Barkley. De ese partido no quedan imágenes: sólo la Leyenda del Invencible, Michael Jeffrey Jordan.




