El tenis, deporte implacable
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Moyá anunció su renuncia a jugar este año la Copa Davis para luchar por ser el número 1 en la clasificación mundial, y en el primer torneo importante de la temporada, el Abierto de Australia, fue eliminado a la primera por su sparring. Federer acabó el año pasado amenazando a todos los más grandes tenistas que ha habido en la historia después de haber ganado el 92,5% de los partidos y tres de los cuatro torneos de Grand Slam, y este año ya ha sufrido el primer varapalo. Eliminado en Australia por Safin, no podrá adjudicarse el Grand Slam. El tenis es así de implacable. En el tenis es muy arriesgado fijarse objetivos tan elevados. Un deporte que dura de enero a diciembre no permite a nadie estar en forma todo el año.
Nuestros tenistas, por esa razón, no suelen conseguir buenos resultados en Australia. Si comenzaran fuertes la temporada, cuando llegasen en la primavera los torneos sobre tierra batida no podrían disputarlos en su momento óptimo de forma. En Australia presentamos más jugadores que ningún otro país, 17, y nos volvimos antes que nadie. Entraba dentro del guión. Históricamente siempre ha sucedido así, salvo excepciones. Por cierto, se nos retira Conchita Martínez. Algo también previsible. Hace 17 años que alzó en Sofía su primer torneo, hace once que dio lo mejor de sí misma al ganar Wimbledon y hace cinco que no suma ningún título. Si en el tenis es dificilísimo estar en forma todo un año, imagínense 17.




