Viva la valentía...del vecino
Agarra la oportunidad al vuelo y luego mira a donde te lleva. La Liga de Fútbol Profesional tiene la ocasión de desmocharle un importante atributo a la Federación Española . El ariete que semanalmente descabeza, empala o ensarta el trabajo de los clubs integrantes de la patronal del fútbol. El colectivo arbitral; de los mejor pagados de Europa. Ambas entidades deben negociar el nuevo convenio. Desde su fundación, la Liga pone el dinero, la mejilla o lo que haga falta y la federación administra la pasta y el castigo. Esta desigual relación se fundamenta en un principio tan absurdo como aceptado en el mundo del fútbol: "siempre ha sido así". Frase repetida hasta la saciedad ante cualquier tormenta.
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Pagar y protestar. Cobrar e imponer. Más de dos décadas cada uno en su papel. En privado, los cuarenta y dos presidentes del fútbol profesional blasfeman contra la ineptitud que exhiben algunos árbitros. Puntualmente también alguno lo hace en público. Derecho al pataleo a precio del mejor caviar. Leña al del pito para, finalmente, parapetarse con aquello de "lo comido por lo servido: al final de la temporada se compensa lo que te quitan y lo que te dan". Y en la federación, felicidad y a barajar. A seguir con la inexplicada e inexplicable política de ascensos y descensos; validar condiciones físicas deplorables; ensamblar comité tras comité para continuar lanceando al sentido común y alentando el agravio comparativo. Diluyendo responsabilidades y fortaleciendo la arrogancia del mediocre/servil. Convirtiendo manifiestas y reincidentes ineptitudes en paradigma de que el yerro va unido a la condición humana.
En las próximas semanas deberán reunirse Liga y Federación para tejer el nuevo convenio entre ambos organismos. Ninguno goza de buena salud, aunque las causas sean distintas. La patronal tiene la oportunidad de exigir que sea ella quien controle a los árbitros por delegación y con plena independencia. Pagar y mandar. No será por falta de precedentes: en el baloncesto español la Asociación de Clubs lo ha hecho hace años. Dejar de jalear "por lo bajini" al colega que explota y asumir la responsabilidad colectiva y públicamente. Capar la inercia tendente al masoquismo por la vía de la resignación. Aunque quizás a algunos ya les va bien que todo siga igual para maquillar los propios errores.



