Yo digo Iñako Díaz-Guerra

Explicando lo imposible: el Niño se salió

Iñako Díaz-Guerra
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Intento escribir y no me salen las palabras. Quizás sea porque nunca antes había intentado explicar lo imposible. ¿Cómo convencerles de que el Atlético que perdió 0-3 fue el mejor de la temporada, de que Gronkjaer debutó a lo grande o de que Ibagaza resucitó? Sobre todo, ¿quién me creerá si le digo que Torres estuvo sensacional? Pues lo estuvo. Oigo, a gente que sólo ve un partido del Niño al mes, que nunca llegará a nada, que no le marca un gol ni al arco iris, que es un bluff... Es sencillo quedarse en sus (graves) fallos en el remate. Es innegable que sale sobreexcitado ante el Madrid y pierde claridad. Pero, por encima de todo, es indiscutible que fue imparable para la defensa blanca durante toda la noche, que creó él solito ocho ocasiones de gol y que, si no topa con el mejor portero del mundo, habría salido a hombros del Manzanares. Error a puerta vacía incluido. Y, por favor, si quieren seguir teniendo fútbol, no comparen a nadie con Ronaldo o nos quedamos sin delanteros.

Lo que sucedió en el Calderón fue una gran serie de pequeñas catástrofes inexplicables. Me imagino a mi sufridor padre ahora mismo despotricando sobre la suerte madridista entre la sorna de sus amigos. Pienso en Torres hundido, castigándose por las oportunidades perdidas. Veo a Gronkjaer, tan nórdico, educado y racional, intentando que alguien le aclare qué ha sucedido y si es habitual (que lo es). Y sin embargo, no puedo evitar reírme. Porque el Atlético le dio un baño al Madrid. Porque, como a mí me gustan los derbys, ya que tenía que ser un desastre, fue un desastre esplendoroso. Y porque estoy convencido de que, de la mano del Niño, el futuro rojiblanco sólo puede ser brillante. Y no me van a sacar de ahí.

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