Una baja sensible: no estará Gil

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El 27 de junio de 1992 fue uno de los grandes momentos deportivos para muchos aficionados del Atlético. El equipo rojiblanco acababa de ganar la Copa del Rey, frente al Real Madrid, y en el Bernabéu. Es decir, el sueño dorado de cualquier hincha atlético. Además, el Atlético derrotaba a los Míchel, Buyo, Chendo y compañía, que, como todos los Real Madrid, parecían invencibles. Para Jesús Gil también fue una fecha especial. Siempre recordó ese partido como una de sus mayores alegrías. Era lógico. No siempre se gana un título, y menos de esta manera. Gil no estará mañana en el palco del Vicente Calderón. Será una ausencia sensible, no importante para lo que ocurra en el terreno de juego, pero seguro que muchos sí se acordarán de él. Y es que siempre ofrecía lo mejor de su repertorio cuando llegaba un partido de este tipo. Él siempre se enorgullecía públicamente de que el aficionado madridista de a pie le aplaudió cuando fue al Bernabéu. Gil siempre se prestó a calentar los derbys, a vender un duelo que ya de por sí interesa a medio mundo.
Primero fue con Mendoza, con el que se las tuvo gordas, luego con su amigo Lorenzo Sanz y finalmente con Florentino. Vio cómo la Quinta del Buitre le privó de ganar alguna Liga, la aparición de Raúl, al que siempre elogió y respetó como jugador, y la irrupción de las galaxias blancas. Sobre las torres madridistas y las galaxias basó sus últimos repertorios. Siempre hubo momentos para la críticas, pero también para la risa. Gil, pese a convertirse en un azote del Real Madrid, siempre respetó al club blanco como entidad, como institución. El Atlético tendrá mañana una baja sensible pero a la vez a su mejor hincha.



