Más un dilema que un problema
Noticias relacionadas
Se esperaba un duro entrenamiento (cuando menos intenso) y no hubo más que carrera continua, ese trote cochinero que aguantaría casi cualquiera que se vea los pies en la ducha, algo falla cuando la preparación de un deportista de elite, aunque sea un simple ensayo, está al alcance del practicante ocasional, aunque hay quien mantiene que el verdadero entrenamiento es el partido y el resto mantener la forma, estado utópico que no se alcanza nunca porque o te falta o te sobra, o que en el mejor de los casos sobreviene un día indeterminado de abril en el que no hay partido. También se esperaba a Luxemburgo y no apareció.
Hay quien le tiene mucha fe al nuevo entrenador (curiosamente, los que aseguran que los entrenamientos son los partidos), pero no se me ocurre cómo se puede reactivar un equipo sin tocar la alineación y no olvide nadie que no se ha fichado a un técnico para que siente a tres galácticos en el banquillo, sino para que consiga ganar con todos ellos sobre el campo, lo que es como contratar a un fontanero con la condición de que no toque las cañerías. Sólo comprendería que Luxemburgo hubiera sido fichado para preparar con seis meses de antelación la revolución imprescindible, lo que obligaría a no exigirle resultados hasta entonces. Asunto complicado, convendrán conmigo.



