Yo digo P. P. San Martín

Un equipo nuevo, caiga quien caiga

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Luxemburgo ha agotado su tiempo de rimbombante propaganda y es hora de verle en acción. Urge saber si este "técnico ganador", como lo define Butragueño en entrevista de Guasch, sabrá encontrar los resortes para que esta plantilla madridista alcance los techos de rendimiento que se le presuponen. Y me permito aconsejarle que la cosa no está en reventar a los Galácticos a correr en los entrenamientos, ni castigarlos a comer todos los días spaguetti en la Ciudad de fútbol o en prohibir los compromisos publicitarios. La miga está en el fútbol: en el sistema, en la velocidad del balón, en la verticalidad, en la voluntad de sacrificio, en las rotaciones razonables, en la chispa que pueda tener el entrenador para imprimir carácter a un equipo. Lo dice Roberto Carlos: "Luxemburgo puede ganar el partido de la Real en dos minutos". ¿Sí? Demuéstrelo.

El nuevo 'mister' está obligado a dar un giro absoluto a la tendencia del equipo. No debería sorprender que manejara una variante táctica notable, con vistas a fortalecer el buen trato del balón desde atrás hacia el ataque, a costa de un recorte en la zona defensiva. O quizás desmorone el doble pivote en busca de un dibujo en rombo que permita al Madrid ser más ofensivo. Suponemos que Luxemburgo habrá cruzado el Atlántico para imprimir unos principios tácticos rupturistas, caiga quien caiga, o de lo contrario esta profunda revolución de los despachos no tendría sentido. Y es en el campo donde ha de notarse esa mano de hierro para sentar en el banco a quien no merezca ser titular y para que los once Galácticos trabajen en equipo con generosidad. Luxemburgo tiene licencia institucional para depurar, que ya es más de lo que tuvo García Remón.

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