Un poquito de seriedad rojiblanca
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La paciencia de Ferrando tiene sus límites. Novo, Luccin y Torres fueron los únicos que se presentaron a la primera sesión de trabajo. No es el mejor ejemplo de una plantilla que el 9 de enero tiene que dar el do de pecho ante el Real Madrid. El problema es que por las oficinas es necesario igualmente cierto sentido de equilibrio. Sigo sin comprender la política informativa sobre la venta del Vicente Calderón. Las reformas que el Ayuntamiento de Madrid ha emprendido en la M-30 van a obligar al traslado al Estadio Olímpico de La Peineta. Vale de marear la noticia y es el momento de hablar de forma clara sobre la única solución posible e impuesta para el futuro deportivo y económico de la entidad. El acuerdo con Gallardón está a falta de pequeños detalles y todo lo que sea dilatar el mismo será seguir sembrando las dudas en la masa social.
Tampoco es asumible la política de fichajes. Toni y Cerezo quieren a Petrov, pero como el búlgaro cuesta mucho, se deja filtrar por algún alto responsable de la entidad el nombre de Zé Roberto, que no convence a nadie. El entrenador pide a Jandro y estima que se merece un voto de confianza, ya que su apuesta de Pablo Ibáñez ha sido todo un acierto. Sin embargo ya tiene asumido que sería un milagro su llegada al Calderón, pues como no tiene nombre a nadie le atrae esta alternativa. Estos pequeños detalles son los que hacen grandes a los equipos de fútbol. Menos mal que la afición sigue dando la cara por todo el mundo. El llenazo ante los Galácticos está asegurado y la respuesta a la hora de comprar regalos rojiblancos de Navidad en la tienda del estadio están sorprendiendo a todos. Es hora que el ejemplo cunda en la plantilla y directiva.




