Yo digo Raúl Romojaro

Con Xaus se impuso la coherencia

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Durante un par de semana sufrimos con la incertidumbre de ignorar el futuro deportivo de Rubén Xaus. La cosa llegó a ponerse muy fea, tanto que parecía que el mejor debutante de MotoGP durante 2004 se quedaba fuera del Campeonato del Mundo. Por suerte, finalmente se impuso la coherencia y el catalán encontró un manillar a la altura de su potencial... que es mucho. Lo cierto es que cualquier otro desenlace, además de tremendamente injusto, hubiera resultado una mala noticia no sólo para el afectado, sino para la moto en general. Rubén es uno de esos personajes que necesita cualquier deporte para ganar en lustre, empaque, espectáculo y emoción. Su presencia en MotoGP supone un soplo de aire fresco, tanto por su forma de pilotar como por su filosofía vital, que en ocasiones me recuerda bastante a la del mismísimo Rossi.

Empezando porque Xaus es todo corazón. Dice las cosas como las piensa, mejor aún, como las siente y eso nos alegra los sentidos en un ambiente a menudo demasiado encorsetado y condicionado por intereses muy diversos. Tanta espontaneidad se refleja igualmente cuando se sube a la moto en una doble vertiente: por un lado, la del talento natural para ir deprisa sobre cualquier aparato con motor; por otro, la valentía, el arrojo y la decisión que demuestra a la hora de progresar una posición, de rebajar una décima al segundo. Todo porque, y de ahí mi referencia a Rossi, me da la impresión de que nuestro columnista de los grandes premios vive con auténtica pasión lo que hace y lo disfruta por encima de todo lo demás. Lo dice él y desde aquí apoyamos su reivindicación: claro que merecía otra oportunidad, pero ahora de las buenas, de las de verdad...

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