Se perdió el respeto de los árbitros

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Al Athletic le salvaron buenas dosis de fortuna, la negación del Atlético ante su portería y las decisiones de Turienzo Álvarez. En un partido tremendamente igualado, el árbitro erró en un par de decisiones que a la postre fueron claves. El Atlético sigue con su maldición fuera de casa. Cuando juega mal, pierde. Y cuando no hace un mal encuentro y merece un resultado mucho mejor, también pierde. Parece complicado que el Atlético tenga una ocasión tan buena de puntuar en San Mamés. En el club rojiblanco nadie quiere levantar la voz en lo referente a los colegiados, pero la impresión es que los árbitros, la mayoría muy malos, le han perdido el respeto al Atlético. ¿Se imaginan a un árbitro señalando en contra del Real Madrid o Barcelona el penalti que le pitaron al Atlético en Levante, por un salto limpio de Velasco? ¿O el de Sergi frente al Espanyol? ¿Se imaginan si en la última jugada de partido en La Catedral en vez de Salva hubiese estado Ronaldo, Raúl, Etoo o Ronaldinho? El Atlético tiene también que recuperar el terreno perdido en este sentido.
No es bueno culpar sólo a los colegiados, pero este año el equipo rojiblanco ha podido perder siete puntos por sus decisiones. Turienzo demostró ser malo en sus decisiones y, además, se acobardó. Algún jugador del Atlético le pidió en el campo valentía. Que no se amedrantara en sus decisiones, lo que al final sucedió. Muchos miembros de la expedición rojiblanca se acordaron de Jesús Gil (mañana se cumplen siete meses de su muerte) al acabar el partido. A su manera, y a veces pasándose, pero metía presión a los colegiados, los mismos que permiten, una semana más, que Torres apenas pueda jugar sin recibir faltas.



