Carlos Sainz se va en plenitud
Noticias relacionadas
Carlos Sainz aceptó ayer la invitación a compartir unas horas con nosotros, que es como compartirlas con ustedes. Fue un bonito gesto, porque aceptó la invitación no para promocionarse -ni va a competir más, ni tiene que buscarse ya la vida-, sino para agradecer el seguimiento que le hemos dedicado a su carrera y, por tanto, la atención que le han prestado ustedes a sus éxitos y sinsabores, que han sido muchos. De cuantas cosas contó Sainz me quedo con la de que no se va porque le falte valor o haya sufrido una merma en sus cualidades. Hoy en día hasta el miedo se puede medir con la telemetría, pues todas las conductas del piloto quedan registradas. Por ejemplo, si frena antes de tiempo ante una curva.
También, hablando del Dakar, nos descubrió que un piloto de rallys se encuentra más cerca de uno de Fórmula 1 que uno del Dakar. Sainz es un piloto que ha dedicado su vida a rebajar una décima de segundo en cada curva, más o menos lo que ocurre en la Fórmula 1. En el Dakar, en cambio, se trata de ir de un lugar a otro en línea recta, acertando con la navegación por el desierto y sorteando los obstáculos que encuentre por las pistas, lo cual obliga al piloto a tomar una única decisión: la velocidad a la que debe afrontarlos para que los impactos no dañen el vehículo. Nada que ver, por tanto, a lo que se ha dedicado Carlos Sainz, en cuya especialidad ha hecho historia: 96 podios. Ahí queda eso. Más que nadie.




