Un Tenerife que ya no es grande
El partido de esta noche trae recuerdos de los tiempos de Latorre, de Ezequiel Castillo, de Dertycia, de Felipe... De cuando el Tenerife era un grande y de cuando media España estaba atenta a las narraciones de Xuáncar desde el Heliodoro. Nadie olvidará jamás aquellos momentos, como tampoco se pueden borrar de las memorias el penalti de Djukic o el gol de Mijatovic a la Juventus. Forman parte del subconsciente colectivo del fútbol de la última década. El Tenerife ya no tiene el traje de seda de Redondo, es más un equipo batallador de Segunda, con eternas pretensiones de ascenso, pero también con chascos habituales. Por esas pretensiones de retorno a Primera han sido triturados dos entrenadores por temporada y ahora es discutido Pepe Moré. Algunos aseguran que si no gana los dos próximos partidos de Liga, irá a la cola del INEM.
Noticias relacionadas
De aquel Tenerife magnífico sólo queda el agujero financiero que produjo el esfuerzo de forjar aquella joya. Aquellos tuteos a la Juventus, al Lazio, al Olimpiacos o Schalke abrieron un boquete en la tesorería que no se ha podido sellar y que ahora lleva al equipo blanquiazul a curtirse el pellejo con el Almería o el Poli Ejido. Una vez que se fueron las estrellas, llegaron los segundones pagados a precio de fenómenos, para después pasar a una política de cantera demasiado arriesgada. Ahora el club está tan agobiado por el día a día que la visita del Real Madrid servirá para aliviar las deudas y salir del paso en algunos pagos.
Pero hoy, cuando el Carrusel abra la línea del Heliodoro, los pelos de más de uno se volverán a poner de punta mientras los recuerdos de 1994 broten del fondo de la memoria.



