El traje de Curro Romero
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Mucho se ha hablado de rutina esta semana en A Coruña. Pero a juzgar por el juego del equipo anoche, el asunto no es de rutina. Cuando Curro Romero empezaba a dar muletazos guardaba como oro en paño un traje de luces pa torear en las plazas grandes. Era el de La Maestranza y Las Ventas. En las plazas de segunda, tercera y portátiles, hubo muchas en los inicios, se ponía los más castigaos.
Al Deportivo le pasa lo que al Faraón de Camas. Para sus tres mejores faenas de esta temporada (por juego o resultado), casualmente en las plazas grande de San Mamés, el Santiago Bernabéu y el Camp Nou, ha escogido su mejor traje de luces. El de las grandes tardes. Una oreja en Madrid o en Sevilla equivale a dos, o incluso tres, en otra plaza. Y un empate en el Camp Nou tiene más rédito en los mentideros que uno en La Rosaleda o en Montjuïc. El Depor cuenta por históricas su victorias en Chamartín (en 1955 y en 2004) donde ganar nunca es algo rutinario. Curro Romero abrió siete veces la madrileña Puerta del Príncipe. Y recuerda cada una de ellas, porque siempre lo hizo con el traje pa las plazas grandes. Y eso nunca es algo rutinario. Ayer el Depor se puso su mejor traje de luces y se olvidó de la rutina. Es lo que tienen las plazas grandes, que siempre te motivan. ¿O no?



