La última cena con la nevera llena
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Al jugador más decisivo del Real Betis Balompié, y al mismo tiempo su activo más negociable, hay que entenderlo bajo este axioma filosófico: es de El Puerto de Santa María y se llama Joaquín Sánchez. Y, por el momento, tal como a veces filosofa el señor Ruiz de Lopera en sus generalizaciones sobre los futbolistas de hoy día, Joaquín Sánchez tiene la nevera llena por su contrato con el Betis. Por ésa y por ninguna otra razón, Joaquín no está hoy en el Chelsea, el Manchester United o el Inter. Usted mismo, maestro Sánchez: ¿Dónde se está mejor en el mes de mayo, un suponer: con las orejas coloradas por el frío de Inglaterra o de Italia, o con 200 millones de las antiguas pesetas para ir tirando entre Sevilla y El Puerto...? Evidentemente, se trata de una pregunta de necios. Sería un insulto a la razón pensar en que Joaquín Sánchez, de El Puerto de Santa María, podría elegir las campas de Manchester, la niebla de Londres o el infernal invierno plomizo de los atascos de Milán y Turín. Eso, para Beckham y para Reyes, que disfrutan mucho allí.
Pero el estupendo comerciante llamado Manuel Ruiz de Lopera tiene ante sí una excelente oportunidad para una última cena con la nevera llena. Invitaría Sánchez: Joaquín, claro. Con libras fresquitas de ese ruso tan listo que parece tan tonto, y que se llama Roman Abramovich. ¿Es posible que este Abramovich de Siberia, tenga más dinero que el señor Ruiz de Lopera, de El Fontanal, presidente del Real Betis Balompié, heredero en el cargo, toma ya, de Ignacio Sánchez Mejías? ¿O es Lopera un precursor de Abramovich? No: Lopera es más listo. Por eso va a traspasar a Joaquín. Sólo le falta lo que diría Lagartijo: hacerlo.




